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Cómo aprender las tablas de multiplicar: orden, trucos y práctica diaria

Publicado el 23 de octubre de 2026 · Matías Angeli

Cómo aprender las tablas de multiplicar: orden, trucos y práctica diaria

En qué orden estudiar las tablas, cómo la propiedad conmutativa reduce el trabajo a la mitad, trucos del 5 y del 9 y cuánto practicar cada día.

Las tablas de multiplicar son una de esas cosas que, cuando se dominan, hacen que todo lo demás en matemáticas resulte más fácil: las divisiones, las fracciones, los problemas. Y cuando no se dominan, cada ejercicio se convierte en una cuesta arriba. La buena noticia es que hay una forma ordenada de aprenderlas, y que son menos tablas de las que parece.

Antes de memorizar: entender qué es multiplicar

Si tu hijo o tu alumno todavía no tiene claro qué significa 4 × 3, memorizar el resultado será un esfuerzo estéril. Comprueba que entiende que 4 × 3 es sumar 3 + 3 + 3 + 3, o hacer cuatro grupos de tres objetos. Si dudas, repasa primero las sumas y practica con objetos reales: garbanzos, lápices, pinzas de la ropa o las baldosas de la cocina.

Cuando ve que multiplicar es contar de forma más rápida, la memorización tiene sentido para él y cuesta menos.

El orden recomendado

No hace falta empezar por la tabla del 1 y seguir hasta la del 10 sin parar. Muchos docentes prefieren ir de las más fáciles a las más difíciles, aprovechando lo que el niño ya sabe:

  1. Tablas del 1, del 2 y del 10. El 1 no cambia el número, el 2 es el doble (algo que ya conoce de las sumas) y el 10 solo añade un cero.
  2. Tabla del 5. Tiene un patrón muy visible, que veremos abajo.
  3. Tablas del 3 y del 4. El 4 es el doble del doble: para multiplicar por 4, se duplica dos veces.
  4. Tablas del 6, 7, 8 y 9. Son las que más cuestan, pero cuando llega a ellas ya se ha aprendido más de la mitad del trabajo, como veremos ahora.

Este orden es una sugerencia, no una norma. En clase tu hijo puede estar siguiendo otro y no pasa nada: lo importante es que cada tabla se asiente antes de pasar a la siguiente.

La propiedad conmutativa: la mitad del trabajo ya está hecho

Este es el truco que más ánimo da a los niños. Como 3 × 7 es lo mismo que 7 × 3, cada vez que aprenden una tabla nueva están aprendiendo también parte de las demás.

  • Si ya saben las tablas del 2, 5 y 10, de la tabla del 6 ya conocen 6 × 2, 6 × 5 y 6 × 10.
  • Si añaden el 3 y el 4, de la tabla del 7 ya saben 7 × 2, 7 × 3, 7 × 4, 7 × 5 y 7 × 10.
  • Al llegar a la del 9 solo queda por aprender un puñado de resultados nuevos.

Dibuja la cuadrícula de 10 × 10 y pinta de color lo que ya sabe: verás cómo la zona sin pintar se reduce deprisa. Esa imagen motiva mucho más que una lista interminable.

Cuando llegue a la tabla del 7, que suele ser la última en caer, puede practicarla con esta ficha: tabla del 7.

Trucos que funcionan

  • Tabla del 5. Todos los resultados terminan en 0 o en 5, alternando: 5, 10, 15, 20, 25... Además, 5 × un número par es la mitad de ese número seguida de un cero (5 × 8: la mitad de 8 es 4, y sale 40).
  • Tabla del 10. Se escribe el número y se añade un cero al final.
  • Tabla del 2. Es sumar el mismo número dos veces. Los resultados son siempre pares.
  • Tabla del 9 con los dedos. Pon las dos manos delante de ti con los diez dedos extendidos y numéralos del 1 al 10 de izquierda a derecha. Para calcular 9 × 4, baja el dedo número 4. A la izquierda quedan 3 dedos levantados (las decenas) y a la derecha 6 (las unidades): 36. Funciona con cualquier número del 1 al 10.
  • Tabla del 9, otra pista. Las cifras de cada resultado suman 9: 18 (1+8), 27 (2+7), 36 (3+6)...
  • Tabla del 4. Duplicar y volver a duplicar. 4 × 6: el doble de 6 es 12, el doble de 12 es 24.

Cuando un truco le ayude, déjale usarlo. Con la práctica terminará recordando el resultado directamente y dejará de necesitarlo.

Práctica corta y diaria

La memoria se afianza con repeticiones espaciadas. Una rutina razonable:

  • Cinco a diez minutos al día, siempre a la misma hora (después de merendar, en el trayecto al colegio).
  • Una sola tabla nueva a la vez, y repasar las anteriores al principio de cada sesión.
  • Recitar la serie en voz alta (2, 4, 6, 8...) y luego preguntar sueltas.
  • Acabar siempre con algo que sepa bien, para que termine con buena sensación.

Puedes combinar la recitación con juegos de cartas, el dominó, una oca con tablas o un "pillapilla" en el que quien llega a la casilla tiene que responder. Si prefieres papel, tienes todo el conjunto en las fichas de tablas de multiplicar.

Cuando ya las conoce: practicarlas desordenadas

Recitar la tabla de corrido no es lo mismo que saberla. Muchos niños pueden decir "7, 14, 21, 28..." pero se quedan en blanco si les preguntas 7 × 6 de repente. Por eso, cuando una tabla esté bastante firme, hay que sacarla de su orden:

  • Preguntar los resultados al azar, no en secuencia.
  • Alternar con la propiedad conmutativa: "¿cuánto es 6 × 7? ¿y 7 × 6?".
  • Mezclar varias tablas en la misma sesión.

Para esta fase tienes las tablas de multiplicar mezcladas, con operaciones de distintas tablas en desorden. Si falla alguna, anota cuál es y repásala aparte al día siguiente en lugar de repetir la ficha entera.

Errores habituales y cómo corregirlos

  • Confundir tablas parecidas. 6 × 8 y 7 × 8 suelen mezclarse. Practica los pares problemáticos por separado.
  • Aprender solo en orden. Si necesita empezar desde el principio para llegar a 6 × 7, aún no la sabe. Pasa a la práctica desordenada.
  • Presionar con el tiempo. La rapidez llega sola con la práctica. Si hay prisa y miedo a fallar, bloquea.
  • Corregir con enfado. Un fallo es información: te dice qué hay que repasar.

Si pasan semanas sin avances en ninguna tabla, comenta la situación con el tutor o la tutora. Puede ayudarte a ver cómo se trabaja en clase y qué tipo de apoyo le va mejor.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se aprenden las tablas de multiplicar?

No hay una edad exacta. Suelen trabajarse en los primeros cursos de Primaria, pero cada colegio organiza su programación y cada niño tiene su ritmo. Lo importante es que antes domine bien las sumas repetidas.

¿Es mejor aprenderlas de memoria o entenderlas?

Las dos cosas. Primero conviene entender que multiplicar es sumar el mismo número varias veces y después memorizar los resultados para responder con rapidez. La memoria sin comprensión se olvida antes.

¿Cuánto tiempo al día hay que practicar?

Con cinco o diez minutos diarios suele bastar. Es más eficaz practicar poco y todos los días que dedicar una hora el fin de semana.

¿Qué hago si siempre se equivoca en la misma tabla?

Vuelve a esa tabla de forma aislada, recita la serie completa y relaciónala con tablas que ya sabe. Después mézclala poco a poco con las demás hasta que se defienda sin ayuda.

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